DISCURSO PARA CONTRANATURA
Una tarde extraviada en la ajena memoria de Abdón, es el recuerdo más remoto que guardo de nuestro singular grupo Una tarde cualquiera de septiembre o quizás de octubre, que bien podrían considerarse los meses mas gratos, la casa de Juan Carlos Valdivia, insigne profesor, recibió la presencia de varios jóvenes risueños, de la misma forma que los jardines reciben el frescor de la primavera.
Fue un habitual mes de huelga sin fin anunciado que nos robo las vacaciones de verano. Roger Vilca, presumiblemente el primer hombre en cuya conciencia irrumpió la cosquillosa idea de Contranatura, convoco con entusiasmo pleno a muchos de los que hoy siguen aquí a reunirse al amparo de hacer algo útil, y no consagrarse, como quien escribe, a la perdida del tiempo; halló respuestas alentadoras cuando noto que la propuesta resulto acogedora ya que los extravíos juveniles acataron sus buenas intenciones de buen prodigo.
Aprovechando la gratuidad domiciliaria y la prometedora oportunidad de reunirse con un profesor cuyo personalidad liberal atrae la curiosidad aventurera de la juventud como la miel a las hormigas; se reunieron con la habitualidad con que las vecinas se concentran en los mercados mas con el ansia de chismear que de comprar y con el mismo deseo desenfrenado de los borrachos felices para hablar de cualquier asunto sin importancia en el bar.
No quisieron dejar esa costumbre feliz, y Miraflores, mas aun el peligroso y además mítico barrio de “La Chavela”, acogió en uno de sus vértices urbanos de verde color a algunos de los que hoy, aquí, saben mejor de esta historia y sin reproches de mi parte, podrían desmentirla, si es que de manera inevitable he incurrido a la licencia literaria de mentir para tapar esos vacíos de la imaginación con el único fin de seguir relatándola.
La curiosa casa que hacia honor al descuido domestico, de confuso estilo artístico, cubierto de polvo denso y con vivas telarañas expuestas en los rincones, dieron cobijo a muchas tertulias e incluso termino el mes con fiesta por el día de las Brujas con ambiente perfecto, sin disfraces y alcohol motivador cuyas gratos efectos fueron beneficiosos, por que los unió con los hilos de la ternura y les proporciono una intención digna de borrachos; la terquedad para perdurar en el tiempo...
Fue un habitual mes de huelga sin fin anunciado que nos robo las vacaciones de verano. Roger Vilca, presumiblemente el primer hombre en cuya conciencia irrumpió la cosquillosa idea de Contranatura, convoco con entusiasmo pleno a muchos de los que hoy siguen aquí a reunirse al amparo de hacer algo útil, y no consagrarse, como quien escribe, a la perdida del tiempo; halló respuestas alentadoras cuando noto que la propuesta resulto acogedora ya que los extravíos juveniles acataron sus buenas intenciones de buen prodigo.
Aprovechando la gratuidad domiciliaria y la prometedora oportunidad de reunirse con un profesor cuyo personalidad liberal atrae la curiosidad aventurera de la juventud como la miel a las hormigas; se reunieron con la habitualidad con que las vecinas se concentran en los mercados mas con el ansia de chismear que de comprar y con el mismo deseo desenfrenado de los borrachos felices para hablar de cualquier asunto sin importancia en el bar.
No quisieron dejar esa costumbre feliz, y Miraflores, mas aun el peligroso y además mítico barrio de “La Chavela”, acogió en uno de sus vértices urbanos de verde color a algunos de los que hoy, aquí, saben mejor de esta historia y sin reproches de mi parte, podrían desmentirla, si es que de manera inevitable he incurrido a la licencia literaria de mentir para tapar esos vacíos de la imaginación con el único fin de seguir relatándola.
La curiosa casa que hacia honor al descuido domestico, de confuso estilo artístico, cubierto de polvo denso y con vivas telarañas expuestas en los rincones, dieron cobijo a muchas tertulias e incluso termino el mes con fiesta por el día de las Brujas con ambiente perfecto, sin disfraces y alcohol motivador cuyas gratos efectos fueron beneficiosos, por que los unió con los hilos de la ternura y les proporciono una intención digna de borrachos; la terquedad para perdurar en el tiempo...
CONTINUARÁ...
Follano