Copenhagen - Cumbre sobre Cambio Climático 2009
Hay mucha espectativa y escepticismo alrededor de las Negociaciones sobre Cambio Climático en la 15 cumbre de las Naciones Unidas celebrada en Copenhagen, donde se reúne los esfuerzos de 192 países con sus delegados para discutir los problemas, perspectivas de distintos países con el propósito de tomar desiciones en contra el calentamiento global. Figuran muchos grupos como Greepeace, que promueve una campaña firme desde el 2007. A propósito de 'Una Verdad Incómoda', está este 'Anuncio Incómodo' muy bueno.
También está Unicef, Power Shift los invito a seguirlo en Twitter nos mantiene al tanto de lo que pasa respecto al Cambio Climático, artículos, fotos, videos, etc.
Precisamente por este grupo me enteré de lo llaman una 'Acción Rápida'que es enviar una carta al Editor de algún diaro local o internacional, siguiendo las instrucciones que están en la página, no parece mala idea, además que significaría hacer algo, aunque pequeño, pero todo cuenta, ésta es la web: http://www.powershift09.org/rapidresponseactions.
También Climate Action Network publica un sumario en Youtube de las reuniones y lo que ocurre en Copenhagen, así como está el canal Cop15 disponible en todos los idiomas. Hay full información :D sólo nos queda averiguar un poco.
CARTA PARA LUIS, MI HERMANO
CUANDO TE MIRO EXISTO
LA VOCACIÓN SINCERA
Tesla prefiere considerarse soñador y no escritor.
Ante los demás, es esta una mentira hipócrita que pretende satisfacer su autoestima y alimentar los prejuicios de los demás, se ha presentado como un hombre que gusta de la literatura y que además escribe.
Los espíritus de la poesía le son esquivos, no le gustan los poemas ni ninguna composición literaria, nunca ha escrito un poema, escribe otras formas de literatura, pero es consciente de que lo hace mal, que no irradia talento de escritor, esta casi seguro de que esa no es su vocación.
Se demora mucho para leer una obra, no le gusta leer, le resulta extenuante y de manera sólita lo hace porque es una forma de seguir soñando y mejor aún precipitar el sueño; a sus compañeros les cuenta que lee mucho lo ha hecho pero no con el gusto que aparenta cuando comenta algún libro literario.
Lo cierto, es que a Tesla, le gusta dormir y lo ha proclamado sin vergüenza, a sus amigos de la vida real y de sus sueños, que es un ocioso, además, que ese estado le parece perfecto para su felicidad.
Cada vez que llega del trabajo, saluda a su madre con un beso a la mejilla, ella por lo general no lo trata bien (es comprensible), le sirve el almuerzo, con la resignación de dar de comer a un parásito, no pone el alimento al fuego para calentárselo, le invoca un pliego de reclamos que a él, como siempre le parecen desmesurados, aunque en verdad sean razonables y justos, siempre hace lo mismo, se queda en silencio, espera que su madre se desahogue y termine su discurso y le agradece la comida, mas por un gesto de costumbre que de convicción
Termina de almorzar, le dice a su madre que se va a su cuarto a leer, ella sabe que no leerá ni estudiará, es rigurosa con su sentido intuitivo, sabe que se irá a dormir, pero como Tesla es joven, no le dice nada para evitarse una discusión inútil con un hijo que no le ha salido, pero que le ha venido descarriado e ingrato.
Mientras va a su habitación antes, saluda a sus tres perros, juega con ellos, les canta en un momento corto y mezquino que no devuelven el cariño con que éstos lo colman.
Entra a su cuarto, tiene sueño, no cierra su habitación es holgazán en exageración.
La mejor muestra de su ociosidad es quitarse los zapatos, sin haber desamarrado las hileras, se desviste, tira la ropa por lugares, en donde a menudo, luego, le costará mucho encontrarlos, esta demás decir que es desordenado, la cama esta desatendida. Se desnuda, es negligente, tiene gripe y no se cuida, hace tres días que se desangro y no ha aprendido la moraleja, saca el colchón, lo pone en el piso, saca las almohadas, se tiende en la cama, no concilia el sueño rápidamente.
Existen dos formas de apresurar el sueño, y es lo único en lo que Tesla se da trabajo, una es leer un libro aburrido, mejor si es de Vargas Llosa o la Revista que editan en su grupo de estudios; la otra, mas eficaz consiste en masturbarse, pensando en una amiga que hace poco le ha revelado con una sonrisa jocosa que le gustaría que lo haga pensando en ella.
Opta por la habitualidad de las tarde tibias de verano, prende su equipo musical, pone las canciones que le gustan más "Confesiones de Invierno" u otra que le parece de antología: "Canción para mi muerte", ambas de "Sui Generis" se masturba con un placer de pródigo, su imaginación concilia las mujeres mas seductoras y bellas que conoce, además de su amiga. Luego de esta diligencias cortas, el sueño no le es esquivo, se entrega a lo que ha pensado que es lo único que hace bien… Dormir.
Continuará.
DISCURSO PARA CONTRANATURA
Fue un habitual mes de huelga sin fin anunciado que nos robo las vacaciones de verano. Roger Vilca, presumiblemente el primer hombre en cuya conciencia irrumpió la cosquillosa idea de Contranatura, convoco con entusiasmo pleno a muchos de los que hoy siguen aquí a reunirse al amparo de hacer algo útil, y no consagrarse, como quien escribe, a la perdida del tiempo; halló respuestas alentadoras cuando noto que la propuesta resulto acogedora ya que los extravíos juveniles acataron sus buenas intenciones de buen prodigo.
Aprovechando la gratuidad domiciliaria y la prometedora oportunidad de reunirse con un profesor cuyo personalidad liberal atrae la curiosidad aventurera de la juventud como la miel a las hormigas; se reunieron con la habitualidad con que las vecinas se concentran en los mercados mas con el ansia de chismear que de comprar y con el mismo deseo desenfrenado de los borrachos felices para hablar de cualquier asunto sin importancia en el bar.
No quisieron dejar esa costumbre feliz, y Miraflores, mas aun el peligroso y además mítico barrio de “La Chavela”, acogió en uno de sus vértices urbanos de verde color a algunos de los que hoy, aquí, saben mejor de esta historia y sin reproches de mi parte, podrían desmentirla, si es que de manera inevitable he incurrido a la licencia literaria de mentir para tapar esos vacíos de la imaginación con el único fin de seguir relatándola.
La curiosa casa que hacia honor al descuido domestico, de confuso estilo artístico, cubierto de polvo denso y con vivas telarañas expuestas en los rincones, dieron cobijo a muchas tertulias e incluso termino el mes con fiesta por el día de las Brujas con ambiente perfecto, sin disfraces y alcohol motivador cuyas gratos efectos fueron beneficiosos, por que los unió con los hilos de la ternura y les proporciono una intención digna de borrachos; la terquedad para perdurar en el tiempo...
CARTA DESNATURALIZADA
Arequipa 2009, julio 27.
Estimados amigos de Contranatura:
Confieso sin falsa altivez, que me hallo en deshonra conmigo mismo, es mi situación, la de un ave con las alas cortadas, una crisis de inspiración, que me ha llevado a la tétrica condición de aparentar que todo va bien cuando no es así, de la aceptación de una vida menos libre que sabe a frustración en la plenitud de mi alborada juventud, la prueba verídica de lo que acontece y espero sea tan efímera como una gripe convencional, es mirar el reloj y aceptar mi delirio impuntual, demorar dos tercios de un día frívolo para elaborar algo más de cuatro líneas, pocas palabras, que no dicen mucho y que sin embargo me han costado tanto.
Esta carta contiene, lo digo sin muchos rodeos, y para agotar la ansiedad que pudiera provocar en ustedes, queridos amigos, una despedida difícil y al mismo tiempo el amanecer de una nostalgia inevitable que sin voluntad aumenta el tamaño de mi actual desolación.
Antes que el invierno empiece, se acabo mi tiempo de gracia o de ociosidad feliz, tiempo que extraño porque tenía albedrío y podía hacer, aunque suene grosero, lo que me daba "la regalada gana", gana bendita que se traducía en la viciosa lectura de hombres de imaginación sinfín, en la contemplación de una maternal araña tejiendo su red, en cavilar mi realidad y armar utopías del mundo incluso soñándolo en el lecho de mi cama, furtivamente, sin que mi familia se de cuenta, en plena mañana, cuando dormir es una ofensa e insolencia para gente devota al trabajo.
Era entonces una dicha incomprendida, mis padres, que no se dieron tiempo para asimilarlo y mucho menos para interpretarlo, rechazaron mi conducta como se repele la molestia de un parásito. Ultimaron mi buen tiempo con un dilema tan cruel como asesino de ilusiones – ¿O trabajas, o te vas de casa? – peor aún que tuviera que trabajar en algo que vaya acorde con mi carrera, lo cual sin desdeñar el gusto que ustedes le tienen, a mi, me aburre a morir. Para que la pregunta fuese contundente mi madre pidió a mi padre que fuese, él, el portavoz y que yo no tuviese más apelaciones después de mi decisión.
Y fue sinceramente difícil, la época en la que mi padre me la dijo mientras planchaba su pantalón con la plancha en alto y el enojo arrollante. Fue a pocas noches de haber recibido mi libreta del segundo semestre del tercer año, con rol de cursos abandonados y desaprobados, con un estrago económico que casi me hace desmayar cuando lo vi, es muy aventurado y poco creíble dar fe al efecto de gente que sabe tomar represalias, digo mejor del Decano, aunque nadie me quiera creer, o prefieran ser, comprensiblemente, agnósticos a mi caso.
Lo cierto es que asumí una deuda que me privo del sueño y de la pulcritud de la conciencia, el temor a que mis padres se enteraran era como temer la llegada a la muerte. Tenía forzosamente que trabajar para pagar esas deudas que contraje con el objetivo infeliz de volverme a matricular.
De tal modo que arriesgue a perder amigos pidiéndoles que me presten dinero, ofreciendo pagarles tan pronto como pudiese, necesitaba dinero y mi padre que pocas cosas sabe de las que paso, me pedía coincidentemente que trabajara.
Mi cobardía insuperable y que desde no hace poco se ha vuelto un tirano en mis decisiones, no tuvo reparo, en medio de una cólera natural y un histrionismo desmesurado decidí trabajar, sabiendo que eso me iba a hacer desdichado, le iba a dar gusto a mi familia y por enésima vez mi conducta era mediocre.
Una amiga entrañable y muy liberal, Suzeth, luego de contarle lo que me pasaba me dijo con una sinceridad que me hace admirarla, que era “un pobre huevón”, porque no tenía los suficientes huevos para abandonar mi casa, dejar la universidad y hacer lo que me gusta. Tuve que decirle que tenía la razón, que la cobardía en mi puede más, debido a que le tengo un miedo exagerado a la soledad y a la renuncia de las comodidades hogareñas, como tener una pasta dental gratuita, una azotea que puedo sentir como propia, y un baño donde no me siento avergonzado. No soy capaz de asumir el calvario del artista o del poeta, no resisto ni siquiera la imaginación de un día sin pan ni lugar donde dormir.
Que más, el orgullo regreso a mi padre, mi madre volvió a calentarme la comida y a soportarme mejor, trabajo y me pagan, tuve que cortarme el cabello para simular formalidad, tuve que recordar que el brillo de los zapatos demuestran virtud, que las líneas del planchado bien acentuadas del pantalón demuestran disciplina, asumir que los ojos no pueden leer una línea mas después de diez minutos de llegar a casa por las noches, a humedecer la almohada ante la impotencia de no poder leer un libro que espera y que me recuerda que mas infeliz, no puedo ser.
Lo terrible, es darme cuenta que demoré cuatro semanas para leer una novela que
en mi tiempo de gracia lo hubiese hecho tranquilamente en tres días, lo
frustrante es que cincuenta soles que recibo semanalmente por mis prácticas, no
valen el poema que había pensando y prometido a la arañita que engorda
tiernamente cada vez más y que hace su red maravillosamente, no tengo sueños
furtivos, ni artículos para el periódico mural, esto que asoma, queridos
amigos, es el nudo indesatable de mi impotencia a solas.
No soy, un hombre disciplinado para organizar mi tiempo, y darle espacio a todo, soy un ocioso irremediable sujeto a las veleidades de la vida. Me niego a aceptar que la ociosidad, o mejor dicho, "mi ociosidad" sea mala.
Atendiendo a mi falta de tiempo y a mi incapacidad para resolver problemas personales sin crear otros, es que he decidido liberar mis tardes sabatinas y dominicales, ello implica dejar tan admirable grupo de estudios y también mi grupo juvenil católico, al cual renuncie y ya no asisto hace tres semanas, despedida que me hizo caer en una honda tristeza que mis compañeros se dignaron a compartir y a aliviarla de algún modo.
Mi esperanza de felicidad espero puedan caber en esas tardes, aunque parezcan insuficientes, yo quisiera prometer que si algo bueno pudiera sacar de allí lo quisiera dedicar a tan insigne grupo, que no merece menos que mi gratitud.
Esta es la sentencia más triste de mis conflictos juveniles, lo hago para sentirme menos inútil, por motivo humanista y religioso. Se decepciona a la humanidad cuando no se le ha ofrecido obras de sus virtudes, aunque en mi sean escasas. Sospecho además que Dios le niega el cielo, quien a sus talentos no les sumo amor para irradiarlos.
Que la fuerza en virtud
Y el sentimiento del amor.
Sea siempre con todos ustedes.
Abraham Follano.
SOBRE EL AMOR RUBENNIZADO Y EL HUMANO
Miembro de Contranatura
Rubén ha irrumpido en el periódico mural de Contranatura con lo primero que se le vino a la cabeza, perdón, con lo primero que se le vino al cora-zón, el amor. Y mi escrito, lacónicamente titulado Amor y enamoramiento (y tan torpemente escrito) no ha encontrado mejor destino que sufrir un puñetazo en los genitales. Y, hay que decirlo, Rubén es bueno para esos vapuleos. Y claro, cómo iba a aguantar mi artículo semejante ataque si tan solo se proponía ser una suave mariconada, cuando no algo con qué llenar el periódico mural, cuyo rating aprovecho hoy. En fin, a mi artículo no le quedó otra que ofrecer la otra mejilla. Pero ya que estamos jugando a escribirnos y atacarnos subrepticiamente, cual guerrilleros que tiran la bomba y mueven su base de operaciones, contesto. Contesto que primero nos pongamos de acuerdo sobre las reglas del batalleo. Rubén, hermano, una cosa es aglutinar esfuerzos por entender este sentimiento descomunalmente esquivo (que yo obviamente no he podido hacer) y otra, muy distinta, lo que tú has hecho; echarse al abandono, soltarse la lengua diciendo todo lo que a uno le venga en gana sobre lo que en esos momentos siente que es el amor. Que se te haya subido el corazón a la cabeza no es culpa mía.
Lo que ahora me propongo no es hablar de lo que yo, Roger, siento que es el amor, aunque seguramente no lo podré evitar. Lo que quiero, lejos de lograrlo o no, es empezar a comprender este sentimiento, contando, para ello, con los ademanes sicológicos que hacen prosperar las personas cuando dicen que aman. Y por supuesto que las subjetividades están a la orden del día, pero cuando de teo-rizar se trata hay que saber cuándo conviene desbocarse subjetivamente y cuándo no. Talvez con esto último, Rubén, afines la puntería. Empecemos pues.
Cada que las gentes se proponen hablar de amor empiezan –y terminan– hablando de amores. O lo que es la misma vaina, de conquistas, de enamoramientos, de pro-cesos de seducción. Es una de las más grandes perversiones de nuestra percep-ción, de nuestra moral (y por ello dirás que lamentable), confundir al amor con su patología, con su faceta vulgar (palabra que gustas usar), el enamoramiento. Uno puede aceptar que el amor sea confundido con sentimientos más o menos afines como por ejemplo la lealtad y el cariño, porque al fin y al rabo son sentimientos activos –y desde luego sanos– dado que nacen en almas veraces y viceversa. Pero de ahí a llamar amor al enamoramiento creo que no solo hay grueso error, sino, más peligrosamente, embaucamiento.
Pongamos sobre la mesa (¡sobre el periódico!) la siguiente tosquedad: no hay per-sona en el mundo que no crea que almacena en la caja fuerte de su corazón por lo menos una experiencia erótica. Todas las gentes se creen con el derecho a hablar de amor esgrimiendo la simpleza de que todos los hombres, en mayor o menor medida –y sin más trámite que el gusto y los arrebatos por ser humano cualquiera– tenemos un repertorio de amores, que el amor con ser una cosa tan natural la conocemos –o llegamos a conocer– todos en algún segmento de la vida y en diver-sos niveles de intensidad y calidad. Pero no avergonzados lo suficiente por este desbarro, dicen más. Dicen, por ejemplo, que el amor al tener que ver con las cosas más íntimas del ser humano es un sentimiento nada menos que inescrutable, de modo que el amor vendría a ser cosa imposible de nombrar y explicar. Así, se hablará de amor en cada caso y cada amor valdrá lo suyo y nadie tendrá derecho a juzgar si tal o cual sentimiento que se tiene por amor es efectivamente amor. Esta serie de “cautelas” azuzan mi atención porque me dicen que si hay mucha preocupación por el hecho de que exista alguien que pueda descubrir dónde hay amor y dónde no lo hay pueda ser también motivo para calatear el “perfil psicológico” de los hombres (y de las mujeres, faltaba más).
Si aceptásemos como verdadera esta idea de la mayoría, según la cual el conoci-miento del amor es imposible a la visión atenta, de modo que el que quiera expli-carla cae irremediablemente en subjetividades, caeríamos en el conformismo de encoger los hombros y seguir hablando del amor según lo que a cada quién le pa-rezca. Llegaríamos al punto de abandonar al amor como tema de discusión. No quiero decir que el amor tenga sus leyes que hay que descubrir cual galileos ro-mánticos, pero creo (discúlpame por creer), pero creo, repito, que hay que empe-zar tamaña jornada, porque, de lo contrario, el amor seguirá siendo el tema de conversación más aburrido de nuestras tertulias. Ya no estamos para repetir frases tan gastadas como esa que dice que el amor es muy subjetivo, que cada quien ama a su manera y como quiere. De lo que se trata es de plantear una nueva lógica, de estudiar el haz de conductas de las personas que se entregan sentimentalmente a otro ser (¿podemos incluir aquí a cualquier animal aparte del hombre?). Que una persona tenga ganas irremediables de hacerle el amor a una gallina puede llamar la atención, pero debe ser una ocasión para estudiar el amor, como se estudia sen-timientos tan peliagudos como el resentimiento, el odio, la venganza, etc. Y esto nada tiene que ver con el hecho de hacer un manual de cómo amar. Pero digá-moslo de una buena vez: el encamotamiento es un estado inferior del espíritu, una especie de achicamiento mental. He aquí algunas razones…
(Espero que esto continúe…, todo depende de Rubén, vapuleador por excelencia y vocero del marxismo a tiempo completo.)
SOBRE EL AMOR DIOSIFICADO Y EL HUMANO
[1]La presente no pretende de ninguna manera conceptualizar el amor, ni sus fases, ni sus procesos; sería pretender torturar el sentimiento de distintas personas con groseras letras en forma de esquema inquisidor y a manera de un manual de cómo amar, tal ambición es la función de esos dioses de la civilización, que nos prometen una reivindicación, en la vida tras la muerte y que sólo logran despojar de intensidad a este presente, de por sí ya bastante ridículo, y logra además, para quién aún no se ha individualizado por completo - por alguna extraña insania - frustrarlo. Este escrito, sólo pretende un desahogo interior, una concepción subjetiva de amor para dar a conocer y, sí, tratar de mermar en esa moción de amar con fechas, fases, valores y tantos atisbos que sólo aletargan un sentimiento y lo vulgariza; tal vez al único sentir, que nos humaniza positivamente.
No pretendo ser un ente objetivo y superior que pueda decir cuando alguien realmente ama, cuándo alguien realmente está enamorado, y sus diferencias con una atracción o un gusto; y cuándo un querer no es ni uno ni otro de los mencionados anteriormente. Ésta no será una más de las conversaciones que inútil y graciosamente intentan esbozar la fórmula secreta del amor, y termino el preludio citando unos versos de algún poema perdido en la telaraña virtual: Mírame soy humano, no un dios de esos que tanto admiras, soy sólo hombre y nada más. No invirtamos los versos[2] cuando tratamos de decir cómo amar; por favor, esa mangancia no más.
El amor puede iniciar en una mirada, en una tímida presentación, en un sórdido incidente, después de una larga amistad o en desamores que se unen crepuscularmente o de infinitas formas más. Puede iniciar con perfección siniestra, puede iniciar con imperfección alentadora o a la inversa adjetiva, pero cómo puedo pretender desautorizar al amor porque no empezó en una forma preestablecida. El amor puede tener la pureza más escalofriante o el desenfreno más plausible, los amantes pueden darle la forma que quieran y los comentarios descalificadotes serán sólo la constitución de la represión y envidia interna de un determinismo desconocido y contra el cual nunca se luchó.
En un proceso amoroso puede y debe haber locura perpetua, también debe haber una madurez intensa, y ni la madurez ni la locura desacreditan el amor en una simple ilusión o en una burda rutina. Se busca la felicidad de la otra persona, tal vez en una forma de amor elevado, y se busca esta felicidad así sea amputándose de la vida del ser amado. El amor es una intensa lucha entre el odio y la mansedumbre, el amor es un control y una confianza pacificadora o tal vez sea el amor un poema eterno y una lágrima sostenida en la perpetuidad. Y realmente en un amor la compatibilidad se hace incompatibilidad... y mil y un veces más... “y a la inversa”; en estos amores, felizmente humanos, no hay regla de conveniencia, ni regla de tiempo, ni regla de destiempo, no hay regla ideológica, no hay edad establecida, ni momento oportuno; sólo hay canciones, mensajes, más arte, y acciones que lo edifican desde el alma (entiéndase como conjunto de sentimientos de una persona), alguien dijo: el amor no se declara, se prueba.
En el amor puede no haber talento, pero puede haber un exceso en un permiso; puede no haber un poema pero puede haber una sonrisa que cuando es visualizada hace desparecer un día casi completo de desavenencias; puede no haber fidelidad, puede no haber idealización, puede no haber tacto, puede no haber compasión, puede no haber comprensión pero sí habrá un perdón sincero y dilapidador de un amor, digámosle, diosificado, habrá un perdón humano y una reflexión eterna y sellada en los corazones amantes.
Y qué siento por amor: siento que el amor verdadero es esa sensación que marca en tu vida un antes y un después imborrable, siento que el amor es esa capacidad de crearlo una, dos e infinitas veces más... el amor está en la sonrisa de la persona amada, en la forma en que su cuerpo se acopla con el mío, el amor está en cada canción romántica que desesperadamente me escribe su nombre en la dirección que vea o en la imaginación que como mala puerta de escape genero, el amor está en el pensar constante que ineludiblemente me exhorta su figura; en este amor el silencio es mi perfecto testigo. El amor está en sus cartas y en las mías, está en nuestros secretos; en nuestra ira y en nuestra pasión, el amor es su recuerdo melancólico en algún bar, es ese nudo en la garganta al escuchar nuestras melodías.
Mi amor está en donde ella quiere que esté y es lo que ella quieres que sea. El amor es, desde mi perspectiva total e irremediablemente ínfima, el que yo esté aquí invocando su nombre otra vez; recordando cada momento que vivimos y guardándolo como el tesoro más maravilloso de mi vida y siendo a la vez mi válvula de oxígeno para continuar y es el que esté queriendo hacer cada recuerdo suyo, mi presente y mi futuro otra vez.
El único amor, no muere; ni con la muerte misma y aquí me tienen, fiel paladín de esta consigna.[3]
_________________________________________________________________
[1] Este artículo, en cuanto a especificidades, es contexto de un sueño; coincidencias vienen y no.
[2] La inversión quedaría de la siguiente forma: Mírame soy Dios, no uno de esos humanos que tanto desprecio, soy un Dios y mi palabra es la verdad.
[3] Es neurálgico decir que sólo está dicho esto en un grado de elementalidad máxima y que el actuar inconsecuente o consecuente es producto de la ordinaria humanidad que me atraviesa de pies a cabeza.
AMOR Y ENAMORAMIENTO
Integrante de Contranatura
Tengo para mí que amor y enamoramiento son sentimientos excluyentes, que no pueden tolerarse en ningún punto. Desde otra perspectiva don José Ortega y Gasset ha dicho que el enamoramiento es un estadio del proceso amoroso, que todo amor al empezar o para empezar tiene que pasar por la “zona frenética” del enamoramiento y que existe enamoramiento al cual no sigue auténtico amor. Al parecer, según esto, enamoramiento y amor sólo discrepan, en el mejor de los casos, de grado, esto es, que el amor tiene como primera fase ineludible al enamoramiento, más exactamente, a su zona frenética.
Me permito discrepar, aunque éste no sea el lugar adecuado, no sin el riesgo de caer en el ridículo. Ciertamente don José Ortega yerra, no ha mirado bien, cosa inusual en él. Justamente es el carácter del primer entusiasmo sentimental lo que marca la calidad de éste. El lenguaje coloquial ha dicho con precisión “lo que mal empieza mal acaba”. Si este primer movimiento del corazón es “frenético” nos anuncia, sin necesidad de pericia, que es un sentimiento vulgar, que es enamoramiento de principio a fin. Las almas frenéticas, esto es, violentas y prestas a la perturbación y al delirio, dejan develar precisamente en su frenesí la estructura vulgar de sus ánimos. El amor es una cosa más sutil y delicada. Son demasiados los jóvenes que caen en el lazo carnal y consideran asunto de duración la emoción física experimentada en cada encuentro con el ser que la ha provocado. Si la atracción o afinidad de dos cuerpos son capaces de encender unos fuegos, estos se verán pronto condenados a apagarse hasta ser reducidos a cenizas sino están alimentados más que por un voluptuoso deseo, una necesidad de posesión o de abandono. El problema es que muchos toman este frenesí como sincero amor, y este es un error que el destino no perdona y se hace pago con suma fuerte al decidir el porvenir basándose en un impulso sensual.
Un ímpetu pasional de esta clase se acaba pronto, después de su satisfacción. Constituye una lucha contra la verdad en primer lugar y luego contra la honestidad. Quien está deseoso de senos, nalgas y espaldas desnudas engaña con el fin de seducir, se atavía de virtud, finge lo que no es, disimula su verdadero carácter y se hace pasar por lo que no es; hace pasar pues su deseo carnal, su frenesí, por amor. Por otro lado, lo único que le ocupa (¡y preocupa!) es tender trampas, zancadillas, puesto que no pretende más que la envoltura corporal de la persona deseada.
Apenas conseguida la victoria, apenas sonada la trompeta, los cazadores furtivos, los enamorados de uno y otro sexo, se retirarán e irán a tender en otras partes sus reclamos. Si se trata de un hombre, se apartará tan pronto como la mujer se enamore a partir de la entrega sexual de sí. Habrá separación y divergencia después del parto. Un espectáculo de espíritus plebeyos que no saben lo que es amar, porque están acostumbrados a enamorarse.
SEMANA CONTRANATURA

El verdHUGO y el peDANTE
Ambos impartían la misma cátedra en una prestigiosa universidad que no guarda ni la sombra de lo que antaño fué, cuando, de ellos, uno aún no tenia el cabello nevado y el otro todavía no tenia ojos de alcohólico.
Recónditos motivos, tan insólitos como ellos mismos, nos han hecho testigos de un vergonzoso espectáculo. La amistad se perdió, se contagiaron de corrupción, a uno la envidia le anulo la inteligencia, el otro perdió el sentido de la ética y el buen proceder.
La sencillez de la mocedad feneció. Ambos, adultos, se especializaron en materias distintas, les fue bien, tuvieron éxito, y hoy son decanos, el uno de una infecunda facultad y el otro, de un morboso colegio profesional
Los alumnos son victimas del desquite, de las congojas y resentimientos de ambos.
Verdugo es un cabron que se desquita con los alumnos por la impotencia de no poder resolver su envidia.
Pedante es un cobarde que desata la cólera de su frustración con sus alumnos, perjudicándoles en sus calificaciones y/o desaprobandolos.
Pedante también tiene su mina de oro y se llama FLOGEA, para ociosos, ¿Qué tiene de malo ser flojo?, (no lo entiendo) pero, Pedante se avergüenza, gana más que el Presidente de la República, más que Verdugo, quien también lo denuncia ante los alumnos.
Verdugo se olvida de las palmaditas en la espalda de la
entrañable amistad y por venenosa envidia quiere cortarle la cabeza a Pedante.Pedante es más inteligente y sagaz, se burla con un aire de
soberbia, sabe que la mayoría de los alumnos son egocéntricos como él, que
olvidarán el problema y no pasará nada.
Verdugo mal-trata a los alumnos y nadie se queja.
Hacen una huelga, convocan gente, simulan indignación; Verdugo esta contento, obligan a Pedante a tomar un acuerdo engañoso.
Pedante se burla de toda una facultad, porque no firma ni afirma nada, las palabras se van al aire, los alumnos parecen de cualquier carrera, menos de Derecho. Se pierde un día de clases, pero sobre todo la dignidad de todo un alumnado (al cual también pertenezco).
Verdugo da ínfulas y se cree el mejor especialista en su materia.
Verdugo y Pedante no asisten a clases, tan igual como el que escribe.
Pedante se junta con las compañeras mas guapas, y de buen apellido, las hace responsables de su curso, les pone buena nota y las engríe con su trato.
Verdugo es antipático y casi todos lo detestan.
Ambos se mandan mensajes enconados a modo de indirectas, el odio es tan “dantesco” como el FLOGEA, y tan bochornoso como las parranditas del Club del Abogado.
Y no hay duda, la crisis impera, la facultad esta muy desprestigiada pero a nadie le importa, los diarios y las radiodifusoras hacen escarnio de la facultad.
Le importa menos a Pedante, que imagino, debe estar encerrado en su oficina vestido con su terno oscuro de tenues rayas claras, con una clara y límpida camisa y su rozagante corbata etérea bien puesta, concentrado en sus estrategias para ganar más dinero, y seguirse burlando, con desparpajo , de los alumnos (si algún alumno le hace huelga seguramente lo jalará)
En tanto, Verdugo debe estar entronado en su sillón, con su “look” de mafioso, saco oscuro, camisa clara con cuello abierto y sin corbata, con pantalón sin detalles de color heterogéneo al saco, bebiendo Whisky de primera y afilando la hoja de su guillotina, (Si no cae la cabeza del pedante algún alumno caerá).
Y no puedo negarlo, me intriga mi carácter pusilánime. Quizás mañana los vidrios del franelógrafo aparezcan rotos, y me hechen la culpa.
TU QUIERES UN 20, YO NO
León Trahtemberg.
Cada quien defiende lo suyo (aquí nos preparamos para ello), yo defiendo mi impresentable libreta de calificaciones, y ¿por qué no?, también cada uno de mis verde-esperanzadores recibos de aplazados. Guardo admiración por aquellos que los compran al por mayor, con puntualidad y sigilo, demostrando su encomiable sagacidad, su insospechada inteligencia para aprobar cada curso y evitar formar parte de la estafa que consiste en asistir a la cátedra de algún profesor hostil y aburrido de nuestra morbosa y alicaída, académicamente, universidad.
¿Importa tener alta notas?, sólo para prejuiciosos. A Juan Carlos Valdivia, atildado catedrático, no le importaba las bajas calificaciones que su hijo le pudiera traer, lo que si lo desesperaría y en demasía, es que su vástago no tenga el hábito de lectura.
Gabriel García Márquez en su vida sólo una vez alcanzo notas altísimas, no por su gusto a la escuela, sino a su profesora de primaria, Rosa Fergusson, luego de este “amor platónico”, no volvió a destacar académicamente.
Es una mezquindad descalificar intelectualmente a una persona por sus bajas notas o cursos reprobados, Jaime Bayly, quien manifiesta no haber nacido para la universidad y que le haría feliz que sus hijas no ingresen a alguna, ingreso a la más prestigiosa del Perú (PUCP), a la carrera de Derecho; reprobó tres veces el curso de Lógica, lo cual motivo su expulsión inmediata. Escritor de nombradía (Herralde 1997 - Premio Planeta 2007), y uno de los mejores entrevistadores de Latinoamérica. No acabo Derecho, no estudio Literatura ni Periodismo en ninguna Universidad.
Demostrando que la Universidad no es el derrotero de la Ilustración, William Shakespeare, solo tuvo educación básica, lo mismo que Santo Tomás a quien le negaron el ingreso a la Universidad de Paris.
Alberto Hidalgo, propuesto al Premio Nóbel en dos oportunidades, (1957 y 1967), a lo 16 años, ingreso a la carrera de Medicina de la Unsa, pero no bien asiste a las primera clases se decepciona y renuncia a seguir asistiendo.
José Carlos Mariátegui, analfabeto en su adolescencia, tuvo una conducta antiacadémica, él mismo llego a sostener que su formación intelectual, se hubiese perdido en una universidad.
Es una necedad creer que por el hecho de sacar buenas notas en determinada materia, se es bueno en ello. No necesariamente es buen abogado aquel que saca buenas notas en las materias de Derecho. Nietzsche, es un buen ejemplo, ya que saco las notas más altas en religión Cristiana, sabia mejor que nadie la Biblia y la Doctrina de la Iglesia, sin embargo estuvo lejísimos de ser un buen cristiano.
Jhon Nash, Premio Nóbel de Economía 1994, en su infancia no destaco como estudiante, aprendiendo más de su madre que en la escuela, no asistía a clases de su Universidad (Princeton), no le gustaba aprender matemáticas de segunda mano, ni leía libros, afirmaba que el hecho de asistir a clases aturdía y anulaba la creatividad, lo cuál molestaba a Albert Einstein y Von Neumann (sus profesores), Jhon Nash destaco por su auto-didactismo. Inspiro la película “Una Mente Brillante”, ganadora de 4 Oscar, incluida mejor película.
Albert Einstein y Truman Capote, ambos genios universales, cuando niños a sus
sendos padres, les recomendaron mandarlos a escuelas especiales o para
retrasados mentales.
El niño Albert a la edad de nueve años, no podía articular bien una sola frase, y sus calificaciones eran bajísimas.
A Truman Capote, a los doce años, el Director de su escuela y sus profesores, lo declararon subnormal, Truman era un chico de bajas calificaciones y de constantes riñas con sus profesores.
Al creador de la Teoría de la Relatividad y el fundador de la Novela-Reportaje (admirado por Vargas Llosa, García Márquez y Alejo Carpentier), fracasaron en su vida académica como alumnos.
Jesucristo no estuvo en escuela alguna, se mantuvo alejado de ellas. Borges decía que tenía “la mejor de las sabidurías”, Su férrea fe, su inclinación conservadora y otro tantos factores le negaron al escritor argentino ganar el Premio Nóbel (injustamente claro esta). La historia le consigna a Jesús, un perfecto dominio de la Lógica y la Ilustración pedagógica y esta comprobado que no cometió una sola falacia en todo su discurso evangelizador.
No cabe duda de un prejuicio lamentable el hecho de creer que uno es bueno por sus altas notas, peor aún, desdeñar y tratar despectivamente al que las tiene bajas o reprueba sus cursos.
Todo mejor si los amarillos (quintosuperioranos, zaffaronianos, buscaveintes, franeleros) lo entendiesen, nos harían la vida, a muchos, más agradable. Si ellos quieren su 20, me parece genial (no de genios), aunque sea fruto de una estafa, se creen los mejores (se engañan), como diría Hildebrandt, estos chicos (compañeros míos) están en la nave de los “alucinados”.
Abraham Follano.
Articulero Contranatura.
MI CAUSA JUSTA: LA VIDA Y NO LA EUTANASIA
Abraham Follano Huarca (alied_setmeliod@hotmail.com)
Media una considerable distancia entre ser protagonista y estar ajeno a un acto concreto de eutanasia. No es tan fácil tomar una posición certera y acaso correcta ante un eventual caso. El problema atiene a derivaciones médicas, sociológicas, jurídicas, religiosas, filosóficas, etc. Evidentemente un asunto amplio que afecta a todos sin discriminación.
Consecuentemente a mis ideas, asumo una posición contraria a una posible declaración legítima de la eutanasia, de darse una norma que la haga efectiva, pensar en las consecuencias me aterra, la eutanasia en el Perú, sin necesidad de una guerra acabaría con la vida de muchos de sus habitantes.
Después de la Segunda Guerra Mundial, la humanidad, y no sólo los países protagonistas, llegaron a la conclusión de que ninguna idea debiera aceptarse, si ésta tiene por finalidad ir en contra de la vida. Nadie, ni nada bajo ninguna circunstancia, debe decidir sobre la vida de otro, y dado el impacto de las devastadoras consecuencias de esa guerra, hoy la eutanasia se convierte en las cenizas del fuego que consumió a la humanidad en aquella época.
Nadie puede decidir la muerte de otro, pero ¿y que pasa cuando uno mismo, en una situación excepcional voluntariamente desea morir?, la cuestión es difícil.
Para que uno decida morir, primero asumimos que lo hace en uso de su razón; pero, no es acaso con esta misma razón que uno puede buscar un motivo para seguir viviendo, la sola posibilidad de hallar aquél motivo me hace pensar que es mejor no avalar el suicidio de nadie. El suicidio, no da marcha atrás, no se puede revivir a nadie. Hasta el día de hoy la ciencia ni la razón ha llegado a saber si la dimensión espiritual del hombre termina con la muerte.
Además encuentro un motivo mas en la falibilidad de las decisiones humanas, ya que es normal que el hombre se contradiga, y se arrepienta de cosas que decide. (Caso Forrest Gump y su teniente). Ya que nadie puede decidir sobre su vida sin el uso de la razón, creo que solo hace falta tenerla para buscar una manera de felicidad y después darse cuenta de la posible decisión errónea.
Cada día decidimos vivir o morir, cada vez que hacemos deporte y evitamos la enfermedad, alimentándonos bien, nos proponemos inconscientemente vivir más y mejor de manera contradictoria otros por ejemplo fuman y viven en el descuido sabiendo que ello los enfermará y dará menos vida.
Bien, es en uso de su libertad que las personas fuman, y es en uso de su dignidad que uno elige libremente lo que hace. Mejor dicho no es reprochable que uno ejerza su libertad y sea digno de tenerla El problema viene en el hipotético caso en que ésta persona padezca de un terrible cáncer que lo lleve a acabar con su vida mediante la eutanasia, lo que sí me parece reprochable.
En nuestros tiempos “modernos”, no ha de intervenir la moral, para reprimir aquellos actos que nos llevan al mal y nos conducen a una idea equivoca de la felicidad.
Vivir al máximo para muchos les lleva a hacer uso atroz de su libertad, si bien es cierto no haciendo daño a otros, pero si haciéndose daño a uno mismo, tanto daño que un día agonizantes, pedirán morir “dignamente” como si fuesen dueños de su vida. Derivando en la eutanasia.
Vivir al máximo para mí es ser libre también, siempre y cuando no haga daño a los demás ni a mi mismo. No hacer daño sino, hacerme y hacerles bien a los demás, saber que esta vida no me alcanzara para irradiar el bien y la felicidad que Dios quiere para la humanidad, y cuando la vida se me este acabando, sabré que hubiese querido vivir más, entonces entenderé que nunca podré decidir sobre mi vida y que estoy limitado. Cosa que hoy, no pocos se niegan a aceptar.
Aceptar nuestra causa que es la vida, en la medida que es justa solo con Dios quien es su único dueño.
¡EROTISMO!
Hay muchas obras literarias que se refieren al placer sexual. Estas obras para ser llamadas literatura erótica han tenido que alcanzar un determinado coeficiente estético, sin embargo, la pornografía se queda por debajo de ese coeficiente estético; por eso no es considerado arte. Para Mario Vargas Llosa, lo erótico consiste en dotar al acto sexual de un decorado, de una teatralidad para, sin escamotear el placer y el sexo, añadirle una dimensión artística, esto quiere decir que el erotismo es un enriquecimiento del acto sexual y de todo lo que le rodea gracias a la cultura y a la forma estética que le dan los artistas. Hay artistas que tildan a la pornografía como el intento de ensuciar el erotismo. Oscar Wilde decía que la pornografía es el erotismo de los demás. Para Alexandrian, la pornografía es la descripción pura y simple de los placeres carnales; el erotismo es la misma descripción revalorizada, en función de una idea del amor o de la vida social.
Muchas obras literarias con contenido erótico han sido duramente criticadas en el tiempo. Claro ejemplo tenemos al amante de Lady Chatterley (1928), de David Lawrence, quién reclamaba una libertad y naturalidad al sexo, porque estaban reñidos con los prejuicios religiosos y sociales de su época. Su obra estuvo prohibida hasta el año de 1960 como obsceno y pornográfico. La Historia Del Ojo, de Georges Bataille, obra con gran audacia en realidad; también fue duramente criticada. La Vida Sexual de Catherine Millet es otra obra que, sin ser erótica a sido criticada como obscena, siendo en realidad una obra interesante, pues es una autopsia de la vida intima de la autora, en su obra ella cuenta con total desenvoltura la historia de una sexualidad desenfrenada; siendo sorprendente la frialdad con que ella expone esa experiencia.
El apogeo de la literatura erótica fue en el siglo XVIII. En ese siglo se dieron los grandes libros eróticos, estos libros acarrearon muchas críticas, cosa que hoy se ha perdido. Los textos eróticos de la actualidad ya no tienen que cargar con ese peso llamado crítica o ser censurados como antes. Escribir literatura erótica en esos tiempos era algo así como un acto de rebeldía o un desafío a lo establecido, al poder o a la iglesia. Pero esto no quiere decir que la literatura erótica que se escribía, era una exaltación al placer sexual, sino, es una mezcla de lo sexual con lo intelectual y lo artístico. Lo que exigían estos autores con sus obras, era exactamente, un mundo mejor, más libre, más autentico y menos hipócrita. El erotismo fue entonces un medio para liberarse de las iglesias, o sea, de los prejuicios y tabúes.
Para Mario Vargas Llosa, la tradición erótica, presupone un elevado nivel de civilización; eso es cierto, porque como podría vivir el erotismo en las culturas muy represivas y reprimidas, el erotismo no se da, ni es de las sociedades primitivas; pues se requiere una evolución en la persona misma y conciencia de la libertad que tenemos como humanos, si esto no es así, entonces el efecto escandaloso nunca desaparecerá de nuestras mentes.
Hoy, muchos escritores afirman que el erotismo ya no es tomado en el peor sentido de la palabra. Yo creo que aún persisten esos juicios sin conocimiento, ni fundamentos; y no solo con el termino erotismo, sino con muchos otros términos, quizá no con la misma intensidad con que se dio en los siglos pasados. Por ejemplo la palabra “Contranatura” (palabra con varias significaciones), nombre del grupo de estudios, que integro, causo cierto escándalo en nuestra facultad, tanto ha alumnos como docentes. Como olvidar la expresión de asombro de una docente X, cuando le respondimos que el nombre de nuestro grupo es contranatura, al instante lo tildo de obsceno; y ¿Por qué? De hecho que la docente tomo el nombre, en el peor sentido de la palabra, de seguro el sexual.
DERECHO A LA LIBERTAD
El derecho a la libertad es un derecho natural de la persona. Gracias a nuestra libertad podemos realizarnos con plenitud en aras de vivir y participar de manera activa en beneficio de la sociedad.
La libertad puede entenderse como la capacidad de elegir entre el bien y el mal responsablemente. Esta responsabilidad implica conocer lo bueno o lo malo de las cosas y proceder de acuerdo a nuestra conciencia; pero la libertad no es absoluta. El hombre no dispone de una posibilidad absoluta de elegir: no es posible elegir en contra de lo que disponen las leyes de la naturaleza, ni es admisible ejercer una supuesta libertad en perjuicio de otros.
Toda decisión se enfrenta a la consideración de lo bueno y lo malo, del beneficio o perjuicio de una acción. Si no se realiza este juicio se puede incurrir con facilidad en un error, pues se hace un uso irresponsable de la libertad. Al igual que en otros aspectos de nuestra vida, el abuso se convierte en un actuar conforme a nuestros impulsos, sin reconocer barreras, límites (morales o éticos); es decir, se convierte en libertinaje.
El mal uso o abuso de este derecho, siempre tendrá repercusiones en nuestros semejantes. Es inconcebible pensar que nuestro proceder es independientes y único; sencillamente no podemos obrar como si fuéramos los únicos en el mundo o imponer normas a las personas que nos rodean: si por alguna razón alguien con autoridad o poder de cualquier índole afecta abusando “libremente” en perjuicio del prójimo, está olvidando las bases y principios que le han otorgado esas capacidades para el servicio, bienestar y desarrollo de los demás. Tal es la magnitud de la libertad, que ni Dios la condiciona o restringe como en el “Caso de Adán” (Juan Carlos Valdivia), pues forma parte de nuestra naturaleza. Sus mandamientos son una guía con la cual se puede ser más humano, nada parecido a un condicionamiento, pues se nota en las acciones que todos tenemos la capacidad de aceptar o rechazar lo propuesto, de asumirlo con alegría o rechazarlo abiertamente, haciendo lo que mejor nos parece.
Reflexionar en la libertad es una oportunidad para considerar lo que tenemos, una ocasión para ver cómo lo aprovechamos o desperdiciamos, un momento para mirar lo que hemos hecho y dejado de hacer. Vivir libremente es respetar y, al mismo tiempo, decidir. En suma, es ejercer un derecho.
NIETZSCHE Y MARX: ÉTICA Y POLÍTICA
VARELA EXISTE...Para los que queremos ser poetas
Ahora que has muerto, todos dicen que te conocieron, y vestías así, caminabas asa, pensabas así, vivías asa. Yo no te conozco y nunca voy a extrañarte por que no te fuiste, estás aquí, en tu poesía, es lo que piensa quien solamente te vio a través de los versos obligados en la academia Pre-universitaria, hace tanto tiempo.
Y solamente con unos versos, con unos finos versos, moldeaste una ideología en torno a la poesía femenina, “este hambre propio existe, es la gana del alma que es el cuerpo, es la rosa de grasa que envejece en su cielo de carne, mea culpa ojo turbio, mea culpa negro bocado, mea culpa divina náuseano, hay otro aquí en este plato vacíosino, yo devorando mis ojos y los tuyos”
Es cierto cuando me increpan, los que más me conocen que no soy un poeta, es cierto, pero quiero serlo, y tal vez lo sea de tanto quererlo; y tal vez por eso es que siento necesario escribirte ahora, para que nunca me leas.
Este es el momento en que eres más diáfana que nunca, y nos enseñas que vas a vivir para siempre, y no porque le dedicaste Canto Villano a Federico de Cárdenas, o alguna vez Rocío Silva Santisteban fue la encargada de presentarte en alguna ceremonia, ni tampoco porque ganaste el Premio Octavio Paz, o por que Octavio Paz te haya ayudado a encontrar el intenso nombre “Ese Puerto Existe”, o porque le ganaste a Benedetti en la contienda por el premio García Lorca, sino simplemente por que te dieron ganas de escribir y te dejaste llevar; simplemente por que no reprimiste como muchos las ganas de explotar y transformar la belleza en palabras. Ya es tarde, pero hay que decirlo, gracias por tu poesía.
