AMOR Y ENAMORAMIENTO
Integrante de Contranatura
Tengo para mí que amor y enamoramiento son sentimientos excluyentes, que no pueden tolerarse en ningún punto. Desde otra perspectiva don José Ortega y Gasset ha dicho que el enamoramiento es un estadio del proceso amoroso, que todo amor al empezar o para empezar tiene que pasar por la “zona frenética” del enamoramiento y que existe enamoramiento al cual no sigue auténtico amor. Al parecer, según esto, enamoramiento y amor sólo discrepan, en el mejor de los casos, de grado, esto es, que el amor tiene como primera fase ineludible al enamoramiento, más exactamente, a su zona frenética.
Me permito discrepar, aunque éste no sea el lugar adecuado, no sin el riesgo de caer en el ridículo. Ciertamente don José Ortega yerra, no ha mirado bien, cosa inusual en él. Justamente es el carácter del primer entusiasmo sentimental lo que marca la calidad de éste. El lenguaje coloquial ha dicho con precisión “lo que mal empieza mal acaba”. Si este primer movimiento del corazón es “frenético” nos anuncia, sin necesidad de pericia, que es un sentimiento vulgar, que es enamoramiento de principio a fin. Las almas frenéticas, esto es, violentas y prestas a la perturbación y al delirio, dejan develar precisamente en su frenesí la estructura vulgar de sus ánimos. El amor es una cosa más sutil y delicada. Son demasiados los jóvenes que caen en el lazo carnal y consideran asunto de duración la emoción física experimentada en cada encuentro con el ser que la ha provocado. Si la atracción o afinidad de dos cuerpos son capaces de encender unos fuegos, estos se verán pronto condenados a apagarse hasta ser reducidos a cenizas sino están alimentados más que por un voluptuoso deseo, una necesidad de posesión o de abandono. El problema es que muchos toman este frenesí como sincero amor, y este es un error que el destino no perdona y se hace pago con suma fuerte al decidir el porvenir basándose en un impulso sensual.
Un ímpetu pasional de esta clase se acaba pronto, después de su satisfacción. Constituye una lucha contra la verdad en primer lugar y luego contra la honestidad. Quien está deseoso de senos, nalgas y espaldas desnudas engaña con el fin de seducir, se atavía de virtud, finge lo que no es, disimula su verdadero carácter y se hace pasar por lo que no es; hace pasar pues su deseo carnal, su frenesí, por amor. Por otro lado, lo único que le ocupa (¡y preocupa!) es tender trampas, zancadillas, puesto que no pretende más que la envoltura corporal de la persona deseada.
Apenas conseguida la victoria, apenas sonada la trompeta, los cazadores furtivos, los enamorados de uno y otro sexo, se retirarán e irán a tender en otras partes sus reclamos. Si se trata de un hombre, se apartará tan pronto como la mujer se enamore a partir de la entrega sexual de sí. Habrá separación y divergencia después del parto. Un espectáculo de espíritus plebeyos que no saben lo que es amar, porque están acostumbrados a enamorarse.
2 comentarios:
oye hermano, creo que es bien dificil menterse con todo esto de teorizar el amor.
21 de agosto de 2009 a las 14:23yo algo de eso presentia en las chupas con mis amigos
cuando hablamos o queremos conversar de amor sipre citamos a juana a maria a maritza en fin, todo era citar a las flacas que teniamos, y nos damos cuenta que a pesar de estar con mujeres distintas habia una constante en todas esas relaciones:
la forma de comenzar la relacion, la forma de pelearnos, la forma de hablarnos en fin
y esta que casi es una ley
si la chica se deja tirar los tres primeros meses nos pierden, se putean y no las amaremos jamas
en fin me gustaria discutirlo
FeRnAnDO
Hola roger.
18 de noviembre de 2009 a las 12:44qué fue de ti y de la vez que conversamos, cuándo te vas a animar a hacer tu blog, yo sería una fanática tuya y me quedaría todo el día leyendo lo que escribes y no dejaría de mandarte comentarios.
Ya me conoces, cuando veo algo que de veras vale la pena no dudo ni un minuto
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