LA VOCACIÓN SINCERA
Abraham Follano
La cortesía, de modo sólito, consiste en mentir para mostrarse generoso ante los demás; por lo general todos los artistas, y entre ellos los literatos suelen ser corteses con la gente que los va a leer. En todo caso ser sincero no es bueno para ser buen escritor y mucho menos para ser un “bonhombre”, “bonamujer” o “bongay”, dado el caso.
Tesla prefiere considerarse soñador y no escritor.
Ante los demás, es esta una mentira hipócrita que pretende satisfacer su autoestima y alimentar los prejuicios de los demás, se ha presentado como un hombre que gusta de la literatura y que además escribe.
Los espíritus de la poesía le son esquivos, no le gustan los poemas ni ninguna composición literaria, nunca ha escrito un poema, escribe otras formas de literatura, pero es consciente de que lo hace mal, que no irradia talento de escritor, esta casi seguro de que esa no es su vocación.
Se demora mucho para leer una obra, no le gusta leer, le resulta extenuante y de manera sólita lo hace porque es una forma de seguir soñando y mejor aún precipitar el sueño; a sus compañeros les cuenta que lee mucho lo ha hecho pero no con el gusto que aparenta cuando comenta algún libro literario.
Tesla prefiere considerarse soñador y no escritor.
Ante los demás, es esta una mentira hipócrita que pretende satisfacer su autoestima y alimentar los prejuicios de los demás, se ha presentado como un hombre que gusta de la literatura y que además escribe.
Los espíritus de la poesía le son esquivos, no le gustan los poemas ni ninguna composición literaria, nunca ha escrito un poema, escribe otras formas de literatura, pero es consciente de que lo hace mal, que no irradia talento de escritor, esta casi seguro de que esa no es su vocación.
Se demora mucho para leer una obra, no le gusta leer, le resulta extenuante y de manera sólita lo hace porque es una forma de seguir soñando y mejor aún precipitar el sueño; a sus compañeros les cuenta que lee mucho lo ha hecho pero no con el gusto que aparenta cuando comenta algún libro literario.
Lo cierto, es que a Tesla, le gusta dormir y lo ha proclamado sin vergüenza, a sus amigos de la vida real y de sus sueños, que es un ocioso, además, que ese estado le parece perfecto para su felicidad.
Cada vez que llega del trabajo, saluda a su madre con un beso a la mejilla, ella por lo general no lo trata bien (es comprensible), le sirve el almuerzo, con la resignación de dar de comer a un parásito, no pone el alimento al fuego para calentárselo, le invoca un pliego de reclamos que a él, como siempre le parecen desmesurados, aunque en verdad sean razonables y justos, siempre hace lo mismo, se queda en silencio, espera que su madre se desahogue y termine su discurso y le agradece la comida, mas por un gesto de costumbre que de convicción
Termina de almorzar, le dice a su madre que se va a su cuarto a leer, ella sabe que no leerá ni estudiará, es rigurosa con su sentido intuitivo, sabe que se irá a dormir, pero como Tesla es joven, no le dice nada para evitarse una discusión inútil con un hijo que no le ha salido, pero que le ha venido descarriado e ingrato.
Mientras va a su habitación antes, saluda a sus tres perros, juega con ellos, les canta en un momento corto y mezquino que no devuelven el cariño con que éstos lo colman.
Entra a su cuarto, tiene sueño, no cierra su habitación es holgazán en exageración.
La mejor muestra de su ociosidad es quitarse los zapatos, sin haber desamarrado las hileras, se desviste, tira la ropa por lugares, en donde a menudo, luego, le costará mucho encontrarlos, esta demás decir que es desordenado, la cama esta desatendida. Se desnuda, es negligente, tiene gripe y no se cuida, hace tres días que se desangro y no ha aprendido la moraleja, saca el colchón, lo pone en el piso, saca las almohadas, se tiende en la cama, no concilia el sueño rápidamente.
Existen dos formas de apresurar el sueño, y es lo único en lo que Tesla se da trabajo, una es leer un libro aburrido, mejor si es de Vargas Llosa o la Revista que editan en su grupo de estudios; la otra, mas eficaz consiste en masturbarse, pensando en una amiga que hace poco le ha revelado con una sonrisa jocosa que le gustaría que lo haga pensando en ella.
Opta por la habitualidad de las tarde tibias de verano, prende su equipo musical, pone las canciones que le gustan más "Confesiones de Invierno" u otra que le parece de antología: "Canción para mi muerte", ambas de "Sui Generis" se masturba con un placer de pródigo, su imaginación concilia las mujeres mas seductoras y bellas que conoce, además de su amiga. Luego de esta diligencias cortas, el sueño no le es esquivo, se entrega a lo que ha pensado que es lo único que hace bien… Dormir.
Continuará.