DERECHO A LA LIBERTAD
Por: Jhon Eber Cusi Rimache
El derecho a la libertad es un derecho natural de la persona. Gracias a nuestra libertad podemos realizarnos con plenitud en aras de vivir y participar de manera activa en beneficio de la sociedad.
La libertad puede entenderse como la capacidad de elegir entre el bien y el mal responsablemente. Esta responsabilidad implica conocer lo bueno o lo malo de las cosas y proceder de acuerdo a nuestra conciencia; pero la libertad no es absoluta. El hombre no dispone de una posibilidad absoluta de elegir: no es posible elegir en contra de lo que disponen las leyes de la naturaleza, ni es admisible ejercer una supuesta libertad en perjuicio de otros.
Toda decisión se enfrenta a la consideración de lo bueno y lo malo, del beneficio o perjuicio de una acción. Si no se realiza este juicio se puede incurrir con facilidad en un error, pues se hace un uso irresponsable de la libertad. Al igual que en otros aspectos de nuestra vida, el abuso se convierte en un actuar conforme a nuestros impulsos, sin reconocer barreras, límites (morales o éticos); es decir, se convierte en libertinaje.
El mal uso o abuso de este derecho, siempre tendrá repercusiones en nuestros semejantes. Es inconcebible pensar que nuestro proceder es independientes y único; sencillamente no podemos obrar como si fuéramos los únicos en el mundo o imponer normas a las personas que nos rodean: si por alguna razón alguien con autoridad o poder de cualquier índole afecta abusando “libremente” en perjuicio del prójimo, está olvidando las bases y principios que le han otorgado esas capacidades para el servicio, bienestar y desarrollo de los demás. Tal es la magnitud de la libertad, que ni Dios la condiciona o restringe como en el “Caso de Adán” (Juan Carlos Valdivia), pues forma parte de nuestra naturaleza. Sus mandamientos son una guía con la cual se puede ser más humano, nada parecido a un condicionamiento, pues se nota en las acciones que todos tenemos la capacidad de aceptar o rechazar lo propuesto, de asumirlo con alegría o rechazarlo abiertamente, haciendo lo que mejor nos parece.
Reflexionar en la libertad es una oportunidad para considerar lo que tenemos, una ocasión para ver cómo lo aprovechamos o desperdiciamos, un momento para mirar lo que hemos hecho y dejado de hacer. Vivir libremente es respetar y, al mismo tiempo, decidir. En suma, es ejercer un derecho.
1 comentarios:
un punto para el amigo cusi...
4 de junio de 2009 a las 21:47Publicar un comentario