TU QUIERES UN 20, YO NO
“La educación nacional es una estafa”.
León Trahtemberg.
Cada quien defiende lo suyo (aquí nos preparamos para ello), yo defiendo mi impresentable libreta de calificaciones, y ¿por qué no?, también cada uno de mis verde-esperanzadores recibos de aplazados. Guardo admiración por aquellos que los compran al por mayor, con puntualidad y sigilo, demostrando su encomiable sagacidad, su insospechada inteligencia para aprobar cada curso y evitar formar parte de la estafa que consiste en asistir a la cátedra de algún profesor hostil y aburrido de nuestra morbosa y alicaída, académicamente, universidad.
¿Importa tener alta notas?, sólo para prejuiciosos. A Juan Carlos Valdivia, atildado catedrático, no le importaba las bajas calificaciones que su hijo le pudiera traer, lo que si lo desesperaría y en demasía, es que su vástago no tenga el hábito de lectura.
Gabriel García Márquez en su vida sólo una vez alcanzo notas altísimas, no por su gusto a la escuela, sino a su profesora de primaria, Rosa Fergusson, luego de este “amor platónico”, no volvió a destacar académicamente.
Es una mezquindad descalificar intelectualmente a una persona por sus bajas notas o cursos reprobados, Jaime Bayly, quien manifiesta no haber nacido para la universidad y que le haría feliz que sus hijas no ingresen a alguna, ingreso a la más prestigiosa del Perú (PUCP), a la carrera de Derecho; reprobó tres veces el curso de Lógica, lo cual motivo su expulsión inmediata. Escritor de nombradía (Herralde 1997 - Premio Planeta 2007), y uno de los mejores entrevistadores de Latinoamérica. No acabo Derecho, no estudio Literatura ni Periodismo en ninguna Universidad.
Demostrando que la Universidad no es el derrotero de la Ilustración, William Shakespeare, solo tuvo educación básica, lo mismo que Santo Tomás a quien le negaron el ingreso a la Universidad de Paris.
Alberto Hidalgo, propuesto al Premio Nóbel en dos oportunidades, (1957 y 1967), a lo 16 años, ingreso a la carrera de Medicina de la Unsa, pero no bien asiste a las primera clases se decepciona y renuncia a seguir asistiendo.
José Carlos Mariátegui, analfabeto en su adolescencia, tuvo una conducta antiacadémica, él mismo llego a sostener que su formación intelectual, se hubiese perdido en una universidad.
Es una necedad creer que por el hecho de sacar buenas notas en determinada materia, se es bueno en ello. No necesariamente es buen abogado aquel que saca buenas notas en las materias de Derecho. Nietzsche, es un buen ejemplo, ya que saco las notas más altas en religión Cristiana, sabia mejor que nadie la Biblia y la Doctrina de la Iglesia, sin embargo estuvo lejísimos de ser un buen cristiano.
Jhon Nash, Premio Nóbel de Economía 1994, en su infancia no destaco como estudiante, aprendiendo más de su madre que en la escuela, no asistía a clases de su Universidad (Princeton), no le gustaba aprender matemáticas de segunda mano, ni leía libros, afirmaba que el hecho de asistir a clases aturdía y anulaba la creatividad, lo cuál molestaba a Albert Einstein y Von Neumann (sus profesores), Jhon Nash destaco por su auto-didactismo. Inspiro la película “Una Mente Brillante”, ganadora de 4 Oscar, incluida mejor película.
León Trahtemberg.
Cada quien defiende lo suyo (aquí nos preparamos para ello), yo defiendo mi impresentable libreta de calificaciones, y ¿por qué no?, también cada uno de mis verde-esperanzadores recibos de aplazados. Guardo admiración por aquellos que los compran al por mayor, con puntualidad y sigilo, demostrando su encomiable sagacidad, su insospechada inteligencia para aprobar cada curso y evitar formar parte de la estafa que consiste en asistir a la cátedra de algún profesor hostil y aburrido de nuestra morbosa y alicaída, académicamente, universidad.
¿Importa tener alta notas?, sólo para prejuiciosos. A Juan Carlos Valdivia, atildado catedrático, no le importaba las bajas calificaciones que su hijo le pudiera traer, lo que si lo desesperaría y en demasía, es que su vástago no tenga el hábito de lectura.
Gabriel García Márquez en su vida sólo una vez alcanzo notas altísimas, no por su gusto a la escuela, sino a su profesora de primaria, Rosa Fergusson, luego de este “amor platónico”, no volvió a destacar académicamente.
Es una mezquindad descalificar intelectualmente a una persona por sus bajas notas o cursos reprobados, Jaime Bayly, quien manifiesta no haber nacido para la universidad y que le haría feliz que sus hijas no ingresen a alguna, ingreso a la más prestigiosa del Perú (PUCP), a la carrera de Derecho; reprobó tres veces el curso de Lógica, lo cual motivo su expulsión inmediata. Escritor de nombradía (Herralde 1997 - Premio Planeta 2007), y uno de los mejores entrevistadores de Latinoamérica. No acabo Derecho, no estudio Literatura ni Periodismo en ninguna Universidad.
Demostrando que la Universidad no es el derrotero de la Ilustración, William Shakespeare, solo tuvo educación básica, lo mismo que Santo Tomás a quien le negaron el ingreso a la Universidad de Paris.
Alberto Hidalgo, propuesto al Premio Nóbel en dos oportunidades, (1957 y 1967), a lo 16 años, ingreso a la carrera de Medicina de la Unsa, pero no bien asiste a las primera clases se decepciona y renuncia a seguir asistiendo.
José Carlos Mariátegui, analfabeto en su adolescencia, tuvo una conducta antiacadémica, él mismo llego a sostener que su formación intelectual, se hubiese perdido en una universidad.
Es una necedad creer que por el hecho de sacar buenas notas en determinada materia, se es bueno en ello. No necesariamente es buen abogado aquel que saca buenas notas en las materias de Derecho. Nietzsche, es un buen ejemplo, ya que saco las notas más altas en religión Cristiana, sabia mejor que nadie la Biblia y la Doctrina de la Iglesia, sin embargo estuvo lejísimos de ser un buen cristiano.
Jhon Nash, Premio Nóbel de Economía 1994, en su infancia no destaco como estudiante, aprendiendo más de su madre que en la escuela, no asistía a clases de su Universidad (Princeton), no le gustaba aprender matemáticas de segunda mano, ni leía libros, afirmaba que el hecho de asistir a clases aturdía y anulaba la creatividad, lo cuál molestaba a Albert Einstein y Von Neumann (sus profesores), Jhon Nash destaco por su auto-didactismo. Inspiro la película “Una Mente Brillante”, ganadora de 4 Oscar, incluida mejor película.
Albert Einstein y Truman Capote, ambos genios universales, cuando niños a sus
sendos padres, les recomendaron mandarlos a escuelas especiales o para
retrasados mentales.
El niño Albert a la edad de nueve años, no podía articular bien una sola frase, y sus calificaciones eran bajísimas.
A Truman Capote, a los doce años, el Director de su escuela y sus profesores, lo declararon subnormal, Truman era un chico de bajas calificaciones y de constantes riñas con sus profesores.
Al creador de la Teoría de la Relatividad y el fundador de la Novela-Reportaje (admirado por Vargas Llosa, García Márquez y Alejo Carpentier), fracasaron en su vida académica como alumnos.
Jesucristo no estuvo en escuela alguna, se mantuvo alejado de ellas. Borges decía que tenía “la mejor de las sabidurías”, Su férrea fe, su inclinación conservadora y otro tantos factores le negaron al escritor argentino ganar el Premio Nóbel (injustamente claro esta). La historia le consigna a Jesús, un perfecto dominio de la Lógica y la Ilustración pedagógica y esta comprobado que no cometió una sola falacia en todo su discurso evangelizador.
No cabe duda de un prejuicio lamentable el hecho de creer que uno es bueno por sus altas notas, peor aún, desdeñar y tratar despectivamente al que las tiene bajas o reprueba sus cursos.
Todo mejor si los amarillos (quintosuperioranos, zaffaronianos, buscaveintes, franeleros) lo entendiesen, nos harían la vida, a muchos, más agradable. Si ellos quieren su 20, me parece genial (no de genios), aunque sea fruto de una estafa, se creen los mejores (se engañan), como diría Hildebrandt, estos chicos (compañeros míos) están en la nave de los “alucinados”.
Abraham Follano.
Articulero Contranatura.
3 comentarios:
Me parece bien que las personas que quieren sacar buenas notas lo hagan pero sin ofender a las otras personas que no lo hacen, porque cada uno es el responsable de su propia vida, pero me parece mal que muchas personas no sepan aprovechar el estudio, como otros lo hacen.
25 de septiembre de 2009 a las 19:33El problema es que puede usarse el artículo para justificar desidias...
25 de septiembre de 2009 a las 19:35Gracias por tu comentario Raquel.
25 de septiembre de 2009 a las 19:35Publicar un comentario